Todos terminamos en el mismo lugar, así que haz que hoy cuente.
No importa quiénes seamos —ricos o pobres, famosos o desconocidos, exitosos según los estándares del mundo o no— todos nos dirigimos al mismo destino final. La vida termina para todos. El reloj sigue avanzando, queramos reconocerlo o no. Y al final de cuentas, el tamaño de tu cuenta bancaria o la cantidad de seguidores que hayas tenido no importarán en lo más mínimo.
